Volamos de Madrid a Petropávlovsk con escala en Moscú. Aprovechando que en Moscú tenemos que cambiar de aeropuerto, contratamos un taxi para que pase por la Plaza Roja. Allí hacemos una parada para dar un paseo y hacer algunas fotos.
Tras un largo viaje llegamos al hotel. Después de un descanso tenemos una reunión con el guia, donde conocemos al resto del grupo. El guía nos explica los pormenores del viaje. Tras escucharle, nos preocupa el frío que pueda que haga en zonas altas. Según nos ha dicho, las temperaturas pueden caer bastante con respecto a las prevista en Petropávlovsk. También nos anuncia que habrá bastantes mosquitos, ya que están en su peor momento. En cuanto a los trekkings, aunque nos advierte de su dureza, nos tranquiliza diciendo que que tendremos la posibilidad de dejarlos en diferentes puntos si nos vemos capaces de hacerlos.
Como conclusión de la reunión sacamos que debemos comprar una polainas y más repelente de mosquitos.
El resto del día lo dedicamos a descansar, cenar y a damos una vuelta por la ciudad. En el paseo empezamos a comprobar que hace más frío del que anunciaban las predicciones.
El día amanece lluvioso, pero ello no nos va a impedir seguir el plan que teníamos: conocer la ciudad de Petropávlovsk. Primero nos desplazamos en autobús, y en él vamos recibiendo las primeras explicaciones del guía. Después llega el momento de callejear para visitar algunas de las zonas más representativas de la ciudad bajo una intensa lluvia. En ello echamos la mañana. por la tarde visitamos el Museo Etnográfico y pasamos por diferentes tiendas para comprar el material que necesitamos para nuestros trekkings.
Hoy comienza realmente nuestra aventura. Durante los siguientes días nos iremos desplazando para conocer Kamchatka, sobre todo sus volcanes. Nuestro vehículo es un camión de 6 ruedas, que nos permitirá adentrarnos por todo tipo de terreno. Nos acompañan nuestro guía principal, un guia aprendiz, una cocinera y el conductor. Todos rusos, pero los dos guías hablan inglés.
Partimos hacia el norte, a pocos kilómetros de Petropávlovsk el asfalto se termina y la carretera se convierte en camino. Es un camino ancho y cuidado, que nos permite avanzar con velocidad, pero nos da una idea de lo remoto del lugar al que nos dirigimos. Los 400 Km. que tenemos que recorrer hoy se hacen algo monótonos, ya que el camino discurre por un bosque de altos árboles, y al quedar muy cerca del vehículo, no dejan ver el paisaje.
Paramos en Milkovo para comer. Es una ciudad de unos 9000 habitantes, pero da la sensación de ser un pueblo mucho más pequeño. Las calles, sin asfaltar y sin aceras, son delimitadas por casas, vallas de madera y maleza. Todo parece bastante desordenado. También hay algunos edificios, con aspecto antiguo y todos iguales. Parecen sacados de un molde.
Continuamos nuestro camino realizando alguna parada para descansar, en cada parada notamos como cada vez hay más mosquitos. Una de las paradas la hacemos en un puente sobre el río Kamchatka. Desde este punto tenemos las primeras vistas del los volcanes. Sus altos picos asoman por encima de las nubes. Es allí adonde nos dirigimos, y verlos nos anima a continuar.
Avanzada la tarde llegamos a Kozyrevsk. Es una ciudad más pequeña, con el mismo aspecto que Milkovo, pero sin edificios. El lugar donde pasaremos la noche es bonito. Es como el jardín de una casa, donde hay pequeñas cabañas. Además, dispone de una pequeña piscina y sauna. Allí pasamos lo que queda de tarde, cenamos y dormimos.
Este relato forma parte del viaje que hicimos a la península de Kamchatka en Rusia donde visitaresmos algunos de sus más de 160 volcanes, muchos activos, e incluso intentaremos ascender a alguno de ellos.
Salimos de Madrid el día 8 de julio hacia Moscú. Tras una larga escala volamos a Petropávlovsk. Desde allí nos movimos en un camion de 6 ruedas visitando algunos de sus muchos volcanes activos.
Este es el itinerario de nuestro viaje: