Continuamos camino al norte. El camino se va haciendo cada vez más estrecho, hasta el punto que las ramas de los árboles golpean continuamente las ventanillas de nuestro camión. Llegamos a un punto en el que tenemos que cruzar un río. Aquí está la entrada al parque natural Klyuchevskoy, donde varios militares controlan el acceso. A partir de aquí el camino se hace más tortuoso y continúa discurriendo entre los árboles. En esta zona tan boscosa hay miles de mosquitos, con lo que no podemos abrir las ventanas del camión. Con un día tan caluroso el camino se nos hace muy pesado.
Por fin salimos del bosque. Entramos en una zona de arena negra de origen volcánica. Sobre ella destacan blancos neveros, que a medida que avanzamos se hacen más numerosos. Al fondo, en el horizonte, se intuyen los grandes volcanes entre las nubes.
Después de unos kilómetros sorteando montículos de arena negra, llegamos a nuestro destino. Estamos cerca del volcán Tolbachik, en su ladera sur. Justo al llegar comienza a llover. Montamos el campamento y cenamos. Nos vamos a dormir, durante toda la noche no para de llover y se levanta una tormenta impresionante. Los truenos y relámpagos apenas nos dejan dormir.
La tormenta de esta noche ha sido impresionante. Los relámpagos parecían caer aquí mismo. La verdad es que daba miedo. A eso de las 5 ha parado, coincidiendo con el amanecer. Pero a los pocos minutos se ha levantado un viento fortísimo. Parece que la tienda va a salir volando, además, vuelve a llover con intensidad. Esperamos un rato hasta que parece que la lluvia no es tan fuerte para salir de la tienda e irnos al camión, donde estaremos más seguros. Al salir vemos como toda la arena negra ha quedado cubierta por un manto blanco de granizos. Ha sido sin duda la peor noche que he pasado en una tienda.
Ya en el camión, nos damos cuenta de la suerte que hemos tenido. Con tanta lluvia y granizo se ha formado un pequeño río justo donde teníamos el campamento y en algunas de las tiendas ha entrado todo el agua. Bajo una intensa lluvia tenemos que salir y cambiar todas las tiendas de sitio, porque el río cada vez crece más.
De nuevo en el camión y ya secos, vemos como en la ladera donde hemos situado las tiendas comienza a formarse otro torrente. En este terreno tan arenoso el agua se abre paso con facilidad. Aunque salimos rápidamente del camión para volver a cambiar las tiendas, cuando llegamos, la primera de ellas ha sido engullida por agua y arena. Otra vez todos mojados y con frío, otra vez cambiando las tiendas de lugar, con tanta lluvia y viento ni siquiera nos oímos unos a los otros para organizarnos… es un caos.
Volvemos al camión y nos secamos como podemos. Comemos algo y comentamos con humor lo que ha ocurrido. Por fin el tiempo mejora, cesa la lluvia y hasta sale el sol.
Por la tarde paseamos. Por fin podemos disfrutar del lugar donde estamos. Muy cerca tenemos un gran río de lava formado en la erupción de hace solo unos meses. Aunque solidificada, algunas zonas de la lava se pueden sentir calientes al tocarlas. Además, el calor hace que la lluvia caída se evapore en forma de humo por algunas zonas. Es un paisaje impresionante.
Aunque esta noche nos ha respetado la meteorología, he pasado mala noche. Algo me ha sentado mal de la cena, así es que me paso la mañana descansando en la tienda.
Por la tarde vamos en el camión a zonas más bajas. Paramos junto a un monte al que subimos caminando para tener una vista general del lugar y poder observar los efectos causados por las erupciones de volcán.
Después nos acercamos a un bosque que fue afectado por la última erupción. Grandes troncos secos permanecen de pie sobre un suelo de arena oscura. A pesar de lo reciente de la erupción, la naturaleza ya ha comenzado a reconquistar el terreno. Pequeñas plantas con flores aportan color y vida a este paisaje tan singular.
Por último nos acercamos a ver unas cuevas formadas por la lava. Tenemos que dar un largo paseo por terreno arenoso y con desniveles hasta llegar allí. Aunque se puede entrar en ellas, las cuevas son pequeñas, nada espectacular. Con esta última visita, damos por terminado nuestro recorrido y volvemos al campamento.
El plan para el día de hoy es subir al volcán Tolbachik. Es un trekking que dura todo el día. El tiempo, aunque ha mejorado, no es muy bueno. La cumbre del volcán está muy cubierta por nubes. Solo parte del grupo decide subir. Nosotros no subimos, pasamos la mañana recorriendo el campo de lava. Lo bordeamos durante varios kilómetros observando su inmensidad.
Un ancho río de rocas negras desciende por la ladera hasta más allá de donde podemos ver. Cerca del horizonte se adivina el bosque verde que hemos atravesado en días anteriores hasta llegar aquí. Hasta allí llega el manto negro.
De cerca observamos las caprichosas formas que adopta la roca al solidificarse. Enormes churros negros que se retuercen y entrelazan. Resulta extraño asociar estas formas, más propias de materiales como la plastilina, a la dura roca.
No podemos evitar la tentación de caminar por encima de ellas y adentrarnos unos metros en el campo de lava. Al haber sido tan reciente la erupción, la roca no está desgastada y mantiene el aspecto vidrioso. En algunas zonas está quebrada, mostrando aristas cortantes.
Hay huecos por los que aun salen vapores y gases. Al acercarse se notar el calor en la roca. Se puede adivinar que debajo de nuestros pies aún queda lava caliente. Nos han dicho que hay un lugar donde se puede observar la lava roja fluyendo por debajo de la roca. Buscamos este punto, sin saber muy bien donde se encuentra. Pensamos que allí debe haber una gran columna de vapor... No hay mucha gente a la que preguntar por aqui, solo coincidimos con un ruso, con el que no logramos entendernos muy bien.
A mediodía el tiempo parece empeorar. Es fácil que las nubes bajen y nos sorprenda la niebla. Así es que decidimos volver al campamento. Durante la tarde el tiempo empeora hace frío y mucho viento. Escuchamos algo parecido a una tormenta, pero es un sonido diferente. Cuando llega el resto del grupo nos cuentan que lo que parecen truenos es un cono volcánico que está en erupción a pocos kilómetros de donde estamos. Está claro que en este campamento ninguna noche va a ser tranquila.
Este relato forma parte del viaje que hicimos a la península de Kamchatka en Rusia donde visitaresmos algunos de sus más de 160 volcanes, muchos activos, e incluso intentaremos ascender a alguno de ellos.
Salimos de Madrid el día 8 de julio hacia Moscú. Tras una larga escala volamos a Petropávlovsk. Desde allí nos movimos en un camion de 6 ruedas visitando algunos de sus muchos volcanes activos.
Este es el itinerario de nuestro viaje: